
En una mañana marcada por el sentido de pertenencia, los alumnos de quinto año iniciaron su camino al egreso. El evento incluyó un desayuno organizado por las familias, un video sorpresa de los docentes y la bendición especial del Padre Gastón.
MENDOZA – El calendario escolar del Colegio Corazón de María vivió este viernes una de sus jornadas más vibrantes. Los estudiantes de quinto año protagonizaron el esperado UPD (Último Primer Día), una tradición que marca el inicio del fin de su etapa secundaria, pero que en esta institución se vivió bajo un clima de absoluta armonía y calidez familiar.
Desde las primeras luces del día, la comunidad educativa se movilizó para transformar el ingreso al colegio en una verdadera fiesta de bienvenida. Los jóvenes de la Promo 2026 fueron recibidos entre aplausos, abrazos y cánticos, bajo la atenta y afectuosa mirada de directivos, preceptores y docentes.
Una sorpresa desde el estrado docente
Uno de los momentos de mayor impacto emocional ocurrió en el salón de actos, donde los estudiantes fueron sorprendidos con la proyección de un video de bienvenida producido íntegramente por sus profesores. La pieza audiovisual, que recorrió anécdotas y deseos para este último año, fue recibida con risas y lágrimas, estrechando el vínculo entre el equipo pedagógico y sus alumnos.



El rol de las familias y la comunidad
La organización de la jornada destacó por el fuerte compromiso de los padres y madres, quienes se encargaron de coordinar un desayuno compartido. Este espacio de convivencia permitió que los estudiantes repusieran energías y disfrutaran de un momento de charla distendida antes de ingresar formalmente a las aulas.
La presencia de los preceptores y el personal administrativo fue clave para garantizar el orden y la seguridad, demostrando que en el Corazón de María, el acompañamiento al estudiante es una tarea que involucra a todos los eslabones de la institución.
Fe y esperanza para el camino final
Como cierre del acto formal, el Padre Gastón se dirigió a los jóvenes con palabras de aliento y reflexión. El presbítero impartió una bendición especial sobre los alumnos y sus familias, pidiendo por un año de crecimiento espiritual, compañerismo y madurez.
“Este no es solo el comienzo de su último año, sino el inicio de una etapa de siembra para sus futuros proyectos de vida”, destacaron desde la institución durante el cierre.
Con esta celebración, el Colegio Corazón de María reafirma su compromiso de brindar un entorno seguro y afectuoso, donde la tradición y la innovación se encuentran para celebrar los hitos más importantes de la juventud mendocina.
